miércoles, 3 de abril de 2013

Por el hombre imaginario


Son las 3 am, normalmente a esta hora te pienso, me recuesto sobre mi cama y me acomodo como si fuese un feto, veo las cortinas moverse con el viento y la luz siento una extraña sensación en el pecho como si una preocupación invadiera todo mi cuerpo, doy la vuelta y veo mis libros, respiro hondo y trato de no volverme loco siento como un escalofrió recorre mi cuerpo una sensación de frió que suprime mi pecho y me hace sentir los ojos húmedos.
En mi mente pasan mil cosas imagino mil cosas y situaciones que podrían pasar si estuvieras en este mismo instante, siempre es lo mismo, tomo mi abrigo y solo me vuelvo a recostar enciendo la radio y me sigo imaginando mil escenas con una sola canción, veo el reloj he pasado 2 horas imaginando diferentes cosas, y es así como empiezan mis dolores esos que me acogen noche a noche, jamás me ha gustado hacerlos tangibles, en mi imaginación son más fáciles de controlar, divagar como siempre es de lo único que me queda, la guerra poco hace mas de 10 años me arrebato toda sensibilidad o estabilidad para poder asociarme de una manera correcta o normal, prefiero sentir esto, veo el techo observo como poco a poco se va volviendo más oscuro, dicen que debo salir pero cuando lo hago la única sensación de reconfort  que he llegado a sentir después de tener una cita es cuando voy solo de regreso en el tren de camino a casa, ver  las luces y sentir el aire sobre mi rostro me hacen sentirme extasiado y realmente contento, otras veces solo salgo para reafirmarme que no debo hacerlo, lo que más me encanta  es caminar por el parque en las noches mientras fumo y tengo el temor a ser asaltado
Prefiero mil veces ser parte de mis sabanas y quedarme aquí, recostarme boca arriba y ver el cielo a través de mis ventanas
No me esperes.


No hay comentarios:

Publicar un comentario