Hoy hace frio, es una
linda tarde, llueve y veo como cae la lluvia sobre la ciudad, se ha
terminado mi tabaco, tendré que salir a comprar cigarrillos, tomo mi chaqueta y
salgo, camino por los pasajes oscuros de la ciudad, escucho el rechinar de mis
zapatos (un ruido desesperante y atroz, lo detesto) prosigo mi camino a la
tienda el hedor de las coladeras es insoportable se combina con el olor de la
gente que vive en la calle ese olor a abandono y alcohol, por fin llegue a la
tienda compro mis deseados tabacos, enciendo uno y prosigo con mi rítmico y
aprendido paso, uno dos, uno dos, como si marchara, camino rápido ya no tolero
el hedor de las calles y el sonido espantoso de mis zapatos.
He llegado a casa, me quito los zapatos y camino descalzo
hacia la cocina, tomo una tetera y la lleno y la pongo a fuego lento, me siento
en la sala mientras miro al techo, abrumanté, siempre quieto ahí sin ninguna preocupación,
vaya es un techo, paso 30 minutos observando fijamente el techo hasta que la
tetera comienza a hacer un ruido espantoso, tengo que apagarla, me levanto y me
dirijo hacia la cocina, tomo la tetera y me dirijo a la sala, escucho como
comienzan a forzar la puerta, la perilla se mueve cada vez más, me quedo quieto
frente a la puerta.
Un hombre de apariencia robusta y edad algo avanzada ha
entrado a casa, he tomado la tetera y le he tirado el agua en su rostro, después
le golpeo la cara con la tetera lo más fuerte que he podido, mi cuerpo no me
responde, me le he lanzado encima sin control he comenzado a golpearlo con mi
tetera, lo sigo golpeando como si todo el universo desapareciera con solo
golpearlo, he perdido la noción del tiempo, he logrado recuperar mi cuerpo,
pase 1 hora golpeando al hombre en la cara he escuchado como se le rompían los
huesos de su rostro, creo que nadie debe interrumpir mi hora del té, he matado
a un hombre.

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